sábado, 11 de octubre de 2008

Esta trinchera vencida, este ultimo refugio de la libertad. Este espíritu acribillado por el arsenal de tus palabras, por tus tácticas feroces, por tus estrategias invasivas. Este dolor que de tanto doler ya me deja respirar, este dolor con el que empiezo cada día y me acompaña hasta la noche. Casi siempre se viste de soledad, y es mas insistente que mi sombra, me sigue a todas partes como fantasma fiel, como perro de un solo dueño. Y camina conmigo entre la gente y no se confunde ni me confunde, camina seguro con la soltura de quien sabe que no ha de temer, porque nadie mas podría reemplazarlo.No sabe de amores ni de cariños, de oportunidades ni de plazos. Nada mas sabe que cuando me abraza y me rodea, esta trinchera abatida, es mas triste y vencida que ninguna. Entonces, me confundo con ella y rogamos en un mismo rezo, la llegada de la muerte.

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